Los Mayos, una tradición a proteger

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Ya se ha repetido, año tras año, en cualquier situación que se precie, que un Mayo en Pedroche es un muñeco hecho de tela, o varios, que recrea una escena, tradicional o no, satírica o no, que hasta los años 70 se ponía en las puertas de las casas con la llegada de la primavera. Teóricamente para celebrar esta estación del año y la recogida de la cosecha. Mientras el marido estaba en el campo, la esposa lo esperaba con este entretenimiento. Igual o parecido se hace en muchos más sitios del país.

También, en forma de agradecimiento, año tras año se recuerda que fueron unas vecinas del pueblo las que retomaron esta tradición en 2017, ya actualizada a los tiempos que vivimos. Su Mayo no era una escena tradicional precisamente, representaba una infanta y su marido junto a unos cuantos billetes de 500.

Desde entonces, ya organizada desde el Ayuntamiento, y con un concurso de por medio, se lleva repitiendo cada año.

Es una de esas tradiciones singulares, dignas de proteger, que merece la pena incentivar y pelear para que no se pierdan. Funciona a partir de la iniciativa ciudadana, involucra a muchas personas que buscan diversión, y consigue lo contrario a la deriva de la sociedad actual, unión y socialización.

Ojalá que no se desvirtúe.

Hay que conjugar la imaginación con la mesura, de forma que cada vez haya más vecinos interesados en participar. No consiste en intentar hacerlo mejor que el otro, sino simplemente hacerlo.

Además, la tradición es la que es y eso la hace tan peculiar, tampoco llevemos los Mayos a un segundo plano. Debemos mimar los Mayos, esta singularidad es la que atrae, si algo no es excepcional, no atrae. No caigamos en el error de la imitación de otras actividades lúdicas.

Y, por supuesto, se asemeja a otros eventos, pero evitemos solaparlos, juntarlos, fusionarlos, porque estaríamos cometiendo un gran error. Los Mayos no es una fiesta, ni una festividad, como se lee por ahí. Así, por ejemplo, los Mayos han tomado otros derroteros con respecto a la festividad de San Isidro y su “quema de la muñeca”. Un origen con muchas y evidentes coincidencias, pero no debemos confundir la tradición pagana de los Mayos con la festividad religiosa de San Isidro. Si lo hacemos, una de las dos pierde, y sabemos cuál sería.

Lo dicho, ojalá los Mayos de Pedroche sigan siendo los Mayos de Pedroche, sin más adjetivos ni complementos.

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