El viernes estuve en el Palacio de los Condes de Santa Ana, actual Centro de Interpretación de la Ciudad de Lucena. Estuve en la presentación del libro “Yo no tuve la culpa” de Carmen Durán Peña.

Basado en hechos reales, Yo no tuve la culpa es un grito a la esperanza de muchas personas que quedaron atrapadas en el cuerpo de niños mutilados emocionalmente, de inocentes que no tuvieron que salir de sus casas ni de su entorno más cercano para ser torturados. La autora, Carmen Durán Peña, describe desde su propia experiencia cómo toda una vida puede estar condicionada por un hecho que ha quedado tan tremendamente escondido en el miedo y en la culpabilidad de un inocente que perdió la memoria para poder seguir sobreviviendo; lo tremendamente doloroso que es tener que volver a recordar para poder enfrentar esas circunstancias que han acabado dominando tu vida, ese miedo y esa culpabilidad que ya ni tú misma sabes de dónde viene.

Este libro se aleja completamente de la venganza o del desaliento y se convierte en un grito esperanzador que da paso a una vida serena y feliz con la seguridad de que este tipo de testimonios ayudarán a muchas personas y dará como resultado una sociedad más humana y justa.

El acto se convirtió en una charla-coloquio sobre abusos a menores perfectamente llevada y muy participativa.

Estuve allí como agradecimiento a la autora, porque ella también estuvo en la presentación de mi libro, y de apoyo a ese nexo que nos une a ambos, Andalusiya Editorial, a mis amigos Javier Muñoz, Juan Casado y Amalia Moreno.

Si todo aquel que es capaz de escupir veneno o echar espuma por la boca hablando de alguien a la vez que aparenta transmitir Amor, conociera la realidad, conociera a las personas, y fuese capaz de escuchar en vez de querer que solamente le escuchen, sabría lo que es bondad, trabajo y esfuerzo por hacer el bien. No ideales, sino realidades. Yo apuesto por esta realidad, yo apuesto por la amistad, por hacer el bien, y siempre estaré en ese camino.

¿Es lógico fomentar el amor entre todos cuando se está odiando?

Lucena